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El regreso de Sergio Pérez a la Fórmula 1 ha estado marcado por un nuevo desafío. Tras un año alejado de la categoría luego de su salida de Red Bull al término de la temporada 2024, el mexicano volvió en 2026 como una de las piezas del proyecto de Cadillac, escudería debutante con la que busca aportar experiencia en el desarrollo del equipo.
Aunque todavía no ha conseguido inaugurar su casillero de puntos, el balance personal del piloto es positivo. Al ser consultado sobre cómo calificaría su rendimiento desde su retorno, evitó ponerse la nota máxima, pero dejó claro que está conforme con lo realizado hasta el momento.
"Es difícil ponerle un número. Obviamente hay cosas que podría haber hecho mejor, así que desde luego no me pondría un 10, pero creo que estoy muy cerca", afirmó. "Estoy muy satisfecho con mi rendimiento desde que regresé".
Más allá de los resultados, Pérez ha logrado imponerse durante buena parte del campeonato a su compañero de equipo, Valtteri Bottas, quien también volvió a la Fórmula 1 después de permanecer un año fuera de la parrilla. Sin embargo, el finlandés ha recortado diferencias en las últimas fechas al imponerse en las tres clasificaciones más recientes, dejando el duelo particular con ventaja de 6-5 para el mexicano.
En carrera, la comparación entre ambos ha estado condicionada por varios abandonos. Aun así, cada vez que los dos han completado la competencia, Pérez ha cruzado la meta por delante de Bottas.
El mexicano también atribuyó su rendimiento al entorno que ha encontrado en Cadillac y aseguró que, con el paso de las carreras, ha recuperado las sensaciones que buscaba desde su regreso.
"Al estar en el entorno adecuado puedo rendir a un nivel muy alto, y creo que me lo he demostrado a mí mismo. Mi ritmo de carrera ha sido realmente fuerte, igual que mi velocidad en clasificación. He ido mejorando carrera tras carrera y estoy muy satisfecho".
Pérez reconoció que uno de los aspectos más complejos de su vuelta a la máxima categoría no estuvo relacionado con la conducción, sino con el intenso ritmo de vida que exige el calendario de la Fórmula 1.
"Al principio hice un test y después me avisaron de que dos días más tarde tenía que estar en otro país, y dos días después en otro diferente".
El piloto explicó que esa dinámica fue uno de los mayores desafíos tras permanecer una temporada fuera del campeonato.
"Cuando vuelves a acostumbrarte, te das cuenta de que habías olvidado cómo es realmente la vida de un piloto de Fórmula 1: lo estresante que es, lo planificado que está todo y cómo tu vida gira completamente en torno al calendario".