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hace 3 semanas
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El inicio del fin de semana en Suzuka dejó más dudas que certezas en el box de Red Bull. Tras dos sesiones de entrenamientos libres, el equipo no logró encontrar el ritmo esperado y quedó por detrás de sus principales rivales en una jornada que expuso problemas de difícil resolución a corto plazo.
Max Verstappen completó un buen número de vueltas, al igual que su compañero Isack Hadjar, algo clave en una temporada marcada por ajustes y adaptación. Sin embargo, más allá del rodaje, las sensaciones no fueron positivas y el rendimiento quedó lejos de lo mostrado por equipos como Mercedes y Ferrari, que se posicionaron un paso por delante.
Mientras que McLaren también apareció competitivo, dejando a Red Bull sin referencias claras en la zona media-alta de la parrilla. El propio Verstappen no ocultó su preocupación tras bajarse del monoplaza: “La verdad es que no ha ido muy bien. Nos falta equilibrio y agarre, con dos diferencias notables entre los Libres 1 y los Libres 2, y ninguna de las dos fue buena”.
El neerlandés fue más allá al analizar el panorama general del equipo en Suzuka. “Tenemos mucho trabajo por delante para entender por qué estamos teniendo estos problemas tan grandes, pero no ha sido un buen día”, reconoció.
“Es muy difícil de solucionar ahora mismo, así que no esperamos un milagro de la noche a la mañana. Simplemente necesitamos comprender mejor nuestros problemas y su origen”, explicó Verstappen, dejando en claro el escenario con el que llegan a la clasificación.
Con un circuito como Suzuka, donde adelantar no es tarea fácil, la estrategia puede jugar un papel determinante. La aparición de coches de seguridad o decisiones acertadas en boxes podrían convertirse en factores clave para minimizar daños si el equipo no logra dar un salto de rendimiento de cara al resto del fin de semana.