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hace 2 semanas
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La histórica marca rusa Volga vuelve a la escena automotriz en su segundo intento de resurgir, esta vez de la mano de Geely, que aportó su tecnología y diseño en el desarrollo de los nuevos modelos. El relanzamiento incluye dos vehículos: el SUV K50 y el sedán C50, marcando una nueva etapa para la firma.
El regreso de Volga forma parte de la estrategia del gobierno ruso para reactivar su industria automotriz, tras la salida de fabricantes occidentales debido al conflicto con Ucrania. En este contexto, las marcas chinas han asumido un rol clave, impulsando alianzas que permitan aprovechar la infraestructura existente y devolver protagonismo a marcas locales.
Gracias a su asociación con Geely, Volga tomó como base modelos ya consolidados de la firma china. El K50 está estrechamente relacionado con el Geely Monjaro, mientras que el C50 comparte plataforma con el Geely Preface. Ambos mantienen gran parte de las características originales, aunque incorporan detalles propios en el diseño frontal, como una parrilla rectangular con barras cromadas verticales y cambios en iluminación y parachoques.
En el interior, el enfoque tecnológico se mantiene, especialmente en el sedán, que incorpora cuadro digital, pantalla multimedia vertical, consola flotante y acabados con costuras contrastantes. En cuanto a motorización, la marca opta por motores tradicionales, sin electrificación.
El Volga K50 podría integrar un motor turbo de 2.0 litros con hasta 238 caballos de potencia, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades y tracción integral. Por su parte, el C50 ofrecerá versiones de 150 y 200 caballos, con caja de doble embrague de siete velocidades.
Aunque aún no se confirmó la fecha de lanzamiento, se sabe que ambos modelos serán producidos en la antigua planta de Volkswagen en Rusia, marcando así un nuevo capítulo para Volga, que busca recuperar su lugar en el mercado con una propuesta moderna, pero basada en alianzas estratégicas.