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Las múltiples penalizaciones por exceso de velocidad en el pit lane se convirtieron en uno de los temas más comentados del Gran Premio de Mónaco. Varios pilotos fueron sancionados durante la carrera por superar el límite permitido en la zona de boxes, una situación que influyó en los resultados finales y generó dudas entre los aficionados.
La explicación está en una de las particularidades del circuito de Montecarlo. A diferencia de la mayoría de los trazados del calendario, el pit lane monegasco presenta una configuración poco habitual, con curvas tanto en el ingreso como en la salida, lo que complica el control de la velocidad dentro de una zona donde el margen de error es prácticamente inexistente.
Los límites de velocidad en el pit lane forman parte de las medidas de seguridad implementadas por la Fórmula 1 desde 1994. Antes de esa temporada, los monoplazas podían circular por la calle de boxes sin una restricción específica, pero el aumento de las velocidades y la creciente importancia estratégica de las paradas llevaron a introducir controles más estrictos.
Actualmente, el límite general en la Fórmula 1 es de 80 km/h. Sin embargo, algunos circuitos cuentan con restricciones adicionales por motivos de seguridad. Mónaco es uno de ellos. Debido a la estrechez y congestión de su pit lane, la velocidad máxima permitida durante el fin de semana se reduce a 60 km/h.
La diferencia puede parecer mínima, pero tiene un impacto importante tanto en la estrategia como en el riesgo de sanciones. De hecho, durante la carrera del domingo cinco de las seis infracciones registradas fueron detectadas a 60,1 km/h, apenas una décima por encima del límite establecido.
La velocidad no se controla mediante radares o cámaras convencionales. La FIA utiliza transpondedores y sistemas electrónicos de cronometraje que calculan el tiempo empleado por cada monoplaza entre distintos puntos de medición instalados a lo largo del pit lane.
En Montecarlo, la complejidad aumenta por el diseño de la calle de boxes. Los pilotos deben desviarse hacia la derecha antes de la última curva del circuito y posteriormente negociar varias curvas dentro del propio pit lane. Esa configuración puede reducir ligeramente la distancia recorrida entre los puntos de control y provocar que el sistema registre una velocidad superior a la permitida.
Las sanciones también varían según el momento de la infracción. Durante los entrenamientos y la clasificación, los equipos reciben multas económicas. En carrera, la penalización habitual es de cinco segundos, aunque los comisarios pueden aplicar castigos más severos si consideran que existió una ventaja deportiva significativa.
El Gran Premio de Mónaco dejó varios ejemplos de cómo estas normas pueden alterar una competencia. Lewis Hamilton y Oscar Piastri cumplieron sanciones de cinco segundos durante sus respectivas paradas en boxes, mientras que Pierre Gasly recibió el castigo sobre su tiempo final al no volver a ingresar a boxes después de la infracción.
También se produjo un caso particular con George Russell. El piloto de Mercedes ingresó a su box sin cumplir correctamente una sanción previa de cinco segundos, ya que su equipo comenzó a trabajar en el monoplaza antes de que se completara el tiempo exigido. Como consecuencia, los comisarios sustituyeron la penalización inicial por una sanción de paso por boxes que debió cumplir antes del final de la prueba.
Lo ocurrido en Montecarlo volvió a poner bajo los reflectores una de las zonas más peculiares del calendario de la Fórmula 1, donde una diferencia mínima en la velocidad puede tener consecuencias inmediatas sobre el resultado de una carrera.
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