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La Fórmula 1 desembarca en Montreal para disputar el Gran Premio de Canadá, una de las citas históricas del calendario y que, en este punto de la temporada, empieza a marcar diferencias no solo en pista, sino también en la carrera de desarrollo entre los equipos.
El evento se disputa en el Circuit Gilles-Villeneuve, escenario fijo del Mundial desde 1978 y heredero de una tradición que comenzó en 1967, con ediciones previas en Mosport y Mont Tremblant. En total, Canadá acumula 54 Grandes Premios en su historia, consolidándose como una de las paradas clásicas del campeonato. Este año, además, el fin de semana suma un elemento nuevo: la presencia de la Fórmula 2 como categoría soporte.
En términos técnicos, Montreal presenta un trazado de 4,361 kilómetros, con 70 vueltas previstas para completar los 305,27 kilómetros de carrera. La vuelta rápida vigente pertenece a Valtteri Bottas, con un registro de 1’13’’078 marcado en 2019. Más allá de los números, el circuito se caracteriza por su exigencia en frenadas largas y zonas de alta demanda energética, con un 17% del tiempo por vuelta en frenada y aproximadamente 12,5 segundos de carga sobre los frenos, lo que lo ubica en una zona intermedia-alta dentro del ranking de recuperación de energía.
Uno de los factores que podría condicionar el desarrollo de la competencia es el clima. Según el proveedor oficial de la Fórmula 1, la probabilidad de lluvia para el domingo alcanza el 75%, con posibilidad de precipitaciones en la parte final de la carrera, un elemento que podría alterar estrategias y rendimiento en pista.
El antecedente más reciente en Montreal, en 2025, dejó momentos clave para la temporada. Allí se produjo el primer incidente entre Lando Norris y Oscar Piastri dentro de McLaren, en una acción que marcó un punto de inflexión interno. También fue un fin de semana importante para George Russell, ganador de la carrera por delante de Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli. Un año después, Russell regresa a uno de sus circuitos más favorables, aunque en un contexto competitivo distinto.
En cuanto al presente de la parrilla, los equipos llegan con distintos frentes abiertos. Aston Martin atraviesa un proceso de estabilización, luego de resolver problemas de fiabilidad que le permitieron, por primera vez en el año, completar la carrera con ambos autos en Miami. Ahora la incógnita pasa por determinar si esa mejora estructural ha implicado una pérdida de rendimiento.
Cadillac continúa un paso por delante en la clasificación de referencia respecto a Aston Martin, aunque la diferencia comienza a reducirse. En Miami, el equipo dejó un episodio llamativo vinculado a Valtteri Bottas, aunque sin impacto directo en su rendimiento general.
Audi, por su parte, llega tras un fin de semana complicado en el que Nico Hülkenberg sufrió un incendio previo a la largada por una fuga, además de problemas de sobrecalentamiento en la transmisión. Gabriel Bortoleto explicó que la situación se debió a varios factores y el equipo trabaja en la resolución de incidencias que, según admiten internamente, podrían repetirse mientras se completa la fase de verificación del proyecto.
Williams mantiene como prioridad el control del peso del monoplaza. En Miami introdujo correcciones iniciales que ya mostraron mejoras en el comportamiento del coche. El objetivo inmediato es alcanzar el peso mínimo reglamentario e incluso situarse por debajo, en un proceso que también involucra decisiones de gestión interna.
En Racing Bulls, la diferencia de rendimiento entre sus pilotos comienza a marcar tendencia: en cinco carreras, Lawson suma 10 puntos frente a los 4 de Lindblad, en un escenario aún en evaluación dentro del equipo.
Haas presenta en Canadá un paquete de actualizaciones moderado, orientado a mantener competitividad sin grandes cambios estructurales, mientras Alpine continúa reforzando su área técnica con la incorporación de Jason Somerville, ex FIA y con participación en el reglamento técnico de 2022.
Red Bull, en tanto, anunció la llegada de Crocs como nuevo patrocinador, en paralelo a un momento de ajustes internos y desarrollo del paquete introducido en Miami, que incluyó mejoras aerodinámicas y reducción de peso. Desde el equipo señalan que aún no han alcanzado el potencial completo del monoplaza, mientras se espera un salto más importante recién en Austria.
McLaren afronta Canadá con la segunda fase de su paquete evolutivo. Tras las mejoras aplicadas en Miami en suelo, pontones, zona trasera y suspensión, el equipo completa ahora el desarrollo con nuevas piezas en el tren delantero.
Ferrari centra su evolución en mejoras internas de la unidad de potencia, con foco en la combustión y el turbo, buscando rendimiento en regímenes altos de revoluciones, a la espera de su siguiente paquete importante.
Mercedes, por su parte, llega con uno de los puntos más relevantes del fin de semana: el estreno de su paquete de actualizaciones más importante del año hasta el momento, en un contexto donde sus principales rivales ya comenzaron su propio proceso de evolución en carreras anteriores.
Con todos estos elementos sobre la mesa, el Gran Premio de Canadá aparece no solo como una cita histórica del calendario, sino como un nuevo punto de comparación en la lucha de desarrollo que empieza a definir la temporada.
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