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La Fórmula 1 informó que redujo su huella de carbono en un 35% respecto a los niveles registrados en 2018 y aseguró que mantiene el rumbo hacia su objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2030. Los datos forman parte del más reciente Informe de Impacto presentado por la categoría, que detalla los avances logrados en áreas como transporte, logística, operaciones de carrera y consumo energético.
Según el documento, la categoría eliminó cerca de 80.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e) en los últimos ocho años. La reducción fue posible gracias a cambios en la logística global del campeonato, una mayor utilización de energías renovables y el incremento de inversiones en combustibles sostenibles para el transporte aéreo y marítimo.
Uno de los principales focos del plan de sostenibilidad ha sido el transporte de mercancías, considerado uno de los mayores desafíos ambientales para un campeonato que disputa carreras en distintos continentes. La Fórmula 1 explicó que continúa trasladando parte de sus operaciones desde el transporte aéreo hacia alternativas marítimas y centros logísticos regionales. El objetivo es que, para 2030, más de la mitad de las retransmisiones y de la carga asociada a los eventos ya no dependan de vuelos.
El presidente y director ejecutivo de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, destacó los resultados alcanzados hasta el momento. “En la Fórmula 1, actuamos y demostramos nuestros logros con hechos, no solo con palabras, y me enorgullece enormemente que sigamos encaminados a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2030, gracias al esfuerzo colectivo de todo el deporte para reducir nuestro impacto ambiental”, afirmó.
Domenicali también señaló que medidas como la reorganización del calendario, el uso de combustibles sostenibles y la implementación de nuevas fuentes de energía han permitido disminuir el impacto ambiental mientras la categoría continúa expandiendo su alcance a nivel global.
Las emisiones vinculadas al transporte se redujeron en más de 21.000 toneladas de CO2e, lo que representa una disminución del 27% frente a 2018. Parte de ese avance se atribuye a la creciente utilización de combustible de aviación sostenible (SAF), una alternativa que puede reducir hasta un 80% de las emisiones por vuelo en comparación con el combustible convencional.
Las fábricas, oficinas e instalaciones de los equipos también registraron avances. Gracias a la transición hacia fuentes de energía renovable, las emisiones en este sector disminuyeron en más de 37.000 toneladas de CO2e, equivalente a una reducción del 64% respecto a la línea de base de 2018.
La responsable de ESG de la Fórmula 1, Ellen Jones, explicó que la sostenibilidad forma parte de las decisiones operativas del campeonato. “Al duplicar la inversión de este deporte en combustible de aviación sostenible (SAF), realizar nuestra primera inversión en combustible marítimo sostenible y seguir trabajando estrechamente con promotores, equipos y socios, estamos impulsando una mayor reducción de las emisiones al tiempo que aceleramos la adopción de las últimas tecnologías”, señaló.
Los fines de semana de carrera también forman parte de la estrategia. La Fórmula 1 implementó soluciones de energía alternativa en todas las pruebas europeas disputadas en 2025, incluyendo combustibles bajos en carbono, energía solar y sistemas de baterías. Como resultado, las emisiones generadas por la organización de eventos se redujeron un 17% por carrera, pese a que el calendario creció de 21 Grandes Premios en 2018 a 24 en la actualidad.
La categoría considera que las medidas ya aplicadas y los cambios previstos para las próximas temporadas permitirán seguir reduciendo emisiones sin alterar el desarrollo deportivo ni la magnitud de un campeonato que continúa ampliando su presencia a nivel mundial.
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