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hace 5 dias
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Mercedes-AMG inició un nuevo capítulo como Safety Car de la Fórmula 1 con el estreno del GT 63 PRO 4MATIC+ durante el Gran Premio de Hungría, disputado en el circuito de Hungaroring. La llegada del nuevo modelo coincide con los 30 años de presencia ininterrumpida de la marca alemana al frente de la parrilla cuando las condiciones de carrera requieren la intervención del auto de seguridad.
La historia comenzó en 1996 con el C 36 AMG y, tres décadas después, la firma reemplazó al GT Black Series, que estuvo en servicio desde 2022 y acumuló 51 intervenciones, incluida la última en el Gran Premio de Bélgica de 2026.
El nuevo Safety Car mantiene la potencia como una de sus principales características, aunque incorpora una novedad que marca un precedente en la categoría: es el primer Safety Car de la Fórmula 1 equipado con un sistema de tracción integral completamente variable.
Bajo el capó lleva un V8 biturbo de 4.0 litros capaz de desarrollar 612 CV y 850 Nm de torque, cifras que le permiten alcanzar los 317 km/h. La configuración se complementa con una caja AMG Speedshift MCT 9G, frenos cerámicos de alto rendimiento y una suspensión Active Ride Control con estabilización activa del balanceo.
Sin embargo, el trabajo realizado por Mercedes-AMG para adaptar el GT 63 PRO a la Fórmula 1 va más allá de las prestaciones de su motor. La función de Safety Car obliga al vehículo a mantener estabilidad y control a velocidades elevadas, por lo que el modelo recibió un paquete aerodinámico específico.
El nuevo splitter delantero, el alerón trasero con flap activo y los «dive planes» modifican el comportamiento del flujo de aire y generan carga adicional sobre el eje delantero. A esto se suma un sistema de iluminación integrado en el propio alerón trasero, mientras que la parte frontal incorpora módulos LED verdes y naranjas.
Las luces cumplen una función específica durante las carreras: el color naranja indica a los pilotos que no está permitido adelantar, mientras que el verde autoriza la maniobra. La intensidad de la iluminación también puede regularse según las condiciones de luz.
El interior fue igualmente transformado respecto a la configuración de un GT convencional. El habitáculo incorpora una jaula antivuelco, arneses de seis puntos y butacas RECARO de competición. El sistema eléctrico integra radio, GPS y cámaras, mientras que un panel de control central permite al piloto gestionar los diferentes sistemas del vehículo.
Los neumáticos Pirelli P Zero R completan la preparación del Safety Car. Utilizan un compuesto de doble banda de rodadura desarrollado y validado junto a Mercedes-AMG en los circuitos de Nürburgring y Nardò.
Durante su estreno en Budapest, las dos unidades disponibles lucieron una decoración negra con gráficos rojos y el logotipo del 30º aniversario en el capó, el techo y el alerón trasero.
Con el GT 63 PRO 4MATIC+, Mercedes-AMG suma así un nuevo capítulo a una relación que comenzó hace tres décadas y que se mantiene vigente en la Fórmula 1.
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