
Angela Calderón G.
Hoy
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Stephanie Saavedra Weise empieza sus días cuando la ciudad aún duerme. A las 5:40, antes incluso de que el ritmo cotidiano despierte, ella ya entrena y se prepara mentalmente con una frase que resume su motor interno: “Hoy va a ser un buen día. Hoy mis hijos van a tener el mejor día”. Esa declaración, repetida como un ritual, refleja la esencia de una mujer que equilibra dos mundos exigentes: el liderazgo corporativo como Gerente Nacional de Lexus y la crianza de sus cuatro hijos: Kendrick (22), Nicole (19), Irene (11) y Andrés (7).
Su historia como madre comenzó a los 18 años, en paralelo a su formación en Comercio Internacional. Con su hijo mayor en brazos, aprendió a dividir su tiempo entre estudios, trabajo y maternidad, en una etapa que recuerda como desafiante, pero asumida con una responsabilidad inquebrantable. Hoy, tras una década liderando Lexus, vive una segunda etapa de crianza: más madura, más reflexiva, acompañando a dos hijos universitarios y a dos pequeños en edad escolar.

(Foto: Reynaldo Soliz)
Para sostener ese equilibrio, Stephanie ha establecido una regla clara: “los problemas del trabajo se quedan fuera de casa y los del hogar no interfieren en la oficina”, señala. Sin embargo, reconoce que la ausencia a veces pesa. Por eso, cuando está con sus hijos, apuesta por la calidad del tiempo. Ha construido con ellos una relación basada en la confianza, la cercanía y la honestidad. Quiere que sus hijos sepan que pueden acudir a ella sin miedo, que “su mamá es su lugar seguro”.
Esa conexión ha convertido a su familia en un equipo sólido, “unidos contra el mundo”. En ese núcleo, el valor más importante es la palabra. Inspirada por su propia madre —quien le enseñó a suplir cualquier carencia con amor y presencia—, la ejecutiva inculca a sus hijos que cumplir lo que se promete es esencial. Prefiere una verdad incómoda antes que una promesa rota.
Los momentos cotidianos se transforman en espacios de unión, como cocinar juntos los domingos, cantar o bailar en medio del caos armonioso de diferentes edades. Allí se revela su verdadero “superpoder”, que va más allá de agarrar las cosas calientes sin quemarse, como dice su hijo, sino en la capacidad de sacar energía incluso en el agotamiento para seguir presente, educar y amar.

(Foto: Reynaldo Soliz)
Un espacio de vida, meditación y confidencias
Durante los trayectos en soledad en su vehículo, encuentra silencio, reflexiona, organiza su día. En contraste, cuando está con sus hijos, el auto se transforma en un lugar de confidencias.
El momento que considera sagrado es llevarlos al colegio, ese espacio le pertenece. Esos trayectos comienzan con una oración y continúan con conversaciones profundas. Allí ha enfrentado preguntas difíciles, como por qué está tan ocupada o por qué no puede ser como otras madres. Responde desde el amor, explicando que su trabajo también es una forma de cuidar y construir futuro para ellos. Esa convivencia ha hecho que sus hijos se involucren en su mundo profesional, compartiendo su entusiasmo por la industria.
Para Stephanie, un vehículo ideal debe ofrecer seguridad, comodidad y espacio, pero también convertirse en un aliado en la vida cotidiana. Por eso aconseja a las mujeres que buscan un auto: “Elijan uno que no las restrinja, que las deje ser en toda su esencia y que las deje ir donde quieran”.

(La ejecutiva de Lexus destaca la suavidad, insonorización y potencia de su auto eléctrico. Foto: Reynaldo Soliz)
LEXUS RZ 550e
-El diseño Spindle Body evoluciona integrando la aerodinámica F SPORT con faros Multi-LED en “L” y llantas Aero de 20”.
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