
A Todo Motor
hace 2 semanas
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Max Verstappen no baja el ritmo. Apenas dos días después de correr el Gran Premio de Japón en Suzuka, el piloto neerlandés ya estaba girando en el exigente circuito de Nürburgring, esta vez al volante de un Mercedes AMG GT3.
Lejos de tomarse un respiro, el tetracampeón del mundo continúa sumando kilómetros y experiencias, ahora con la mira puesta en las 24 Horas de Nürburgring, una de las pruebas más duras del automovilismo, que se disputará en mayo.
Su presencia en el legendario Nordschleife no es casual. Forma parte de una preparación específica en resistencia, un terreno donde Verstappen parece sentirse cada vez más cómodo. Incluso, rodó bajo condiciones adversas, con nieve ligera incluida, dejando claro que su ambición competitiva sigue intacta.
Todo esto ocurre en paralelo a un momento de tensión en la Fórmula 1. Tras las primeras carreras de la temporada 2026, Verstappen ha sido crítico con la categoría, señalando que los actuales monoplazas no favorecen el espectáculo y que el rumbo técnico “no es sano”.
Estas declaraciones, sumadas a su actividad fuera del Gran Circo, han alimentado rumores sobre una posible salida anticipada de la categoría. Sin embargo, lo que queda claro es que Verstappen no está frenando, sino diversificando su camino dentro del automovilismo.
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